En el mundo occidental, el ajedrez siempre ha sido considerado como el juego intelectual por excelencia. Desde finales de la edad media, cuando las actuales reglas se consolidaron, los mejores jugadores de ajedrez siempre fueron recibidos en las mejores cortes con los mayores honores. Incluso los reyes rivalizaban por tener en torno suyo a los mejores jugadores del mundo.
Ese reconocimiento estaba basado en la fama, dado que por la dificultad en la comunicación y viaje del pasado, era difícil establecer quién era realmente el mejor, y sólo mediante la comparación de unas pocas partidas jugadas contra rivales con desconocida fuerza, podía vislumbrarse quién dominaba la escena ajedrecista mundial. Eso cambió a finales del siglo XIX, cuando Steinitz y Zukertort entablaron el primer encuentro formal para delucidar quién de los dos grandes portentos era el "Campeón del Mundo de Ajedrez". Venció Steinitz, y desde entonces se han sucedido 16 campeones hasta llegar al actual campeón, Magnus Carlsen.
En los años 90 del siglo XX, no cabía duda de que el mejor era Garry Kasparov (el decimotercer campeón mundial), con una ventaja sobre el resto de jugadores de su tiempo parecida a la que tuvo a los inicios de los 70 el mítico Bobby Fisher (undécimo campeón).
Precisamente ahora que otra monstruosa máquina ha vencido al mejor jugador mundial del más prestigioso juego oriental, el Go, se cumple el vigésimo aniversario de la derrota del campeón del mundo de ajedrez en manos de un superordenador de la época, DeepBlue.
En mayo de 1997 se jugó el segundo encuentro entre el campeón mundial Garry Kasparov y DeepBlue, un superordenador especialmente construido por IBM para el encuentro, en sus centros de investagación relacionados con los avances en inteligencia artificial. Kasparov era consciente del avance de la computación, pero todavía se mostraba confiado en volver a ganar a la máquina, pues año un año antes ganó un encuentro a 6 partidas por +3-1=2 (4:2, tres ganadas, dos empates, una perdida, precisamente la primera). Kasparov, a pesar de perder la primera partida, pudo sobreponerse y ganar el encuentro cambiando su forma de jugar, utilizando mucho más la estrategia que la táctica. Estas tres victorias le hicieron reganar su fuerte confianza y elevadísima autoestima.
En el segundo encuentro, Kasparov ganó la primera partida, pero en unas circunstancias algo extrañas. La última jugada de la máquina le sorprendió realmente, pues no la había previsto, y la juzgó como de una gran fuerza e intensidad estratégica. Sin embargo, tras esa jugada (en realidad, justo antes de realizar esa jugada), el ordenador "se colgó", y no fue posible reanudarlo, y perdió la partida por no poder realizar la siguiente jugada. Al final del encuentro, se enteró de que la jugada que había impresionado al propio Kasparov, fue el efecto de un error de programación, que oblogó al programa a escoger una casi al azar, y desde ahí no fue capaz de reiniciarse.
A pesar de esa "suerte", Kasparov acudió con algo más de precaución al segundo encuentro, y en el momento álgido de la partida, cuando nada parecía poder pasar, y como mucho unas tablas podría obtener el ordenador, éste realizó otra jugada que nuevamente sorprendió a Kasparov, quien finalmente perdió la partida en pocas jugadas después.
Kasparov inmediatamente acusó al equipo de IBM de estar haciendo trampas, y de que algún Gran Maestro de ajedrez (supuestamente el español Miguel Illescas, principal asesor ajedrecista del equipo) ayudó a la máquina a realizar tan sorprendente jugada.
Dentro de la polémica, siguieron tres partidas en tablas, con lo que se llegó a la partida final con empate a +1-1=3 (2.5:2.5), pero con Kasparov en ligera desventaja por jugar con negras. Sorprendentemente, Kasparov se alejó de su línea de jugar partidas estratégicas, y permitió a DeepBlue realizar un asombroso sacrificio en la jugada séptima que desembocó en un rápido abandono de Kasparov ya en una posición perdida.
Aún así, Kasparov siempre reclamó aclaraciones sobre lo sucedido en la segunda partida, a la cual culpó de su pobre juego durante el resto del encuentro, por haberle descentrado. En el siguiente vídeo, en la ceremonia de la clausura del encuentro, Kasparov arremete contra el equipo de científicos de IBM acusándolos de actuar antideportivamente (aunque está en inglés, se entiende perfectamente su estado de ánimo tras la derrota):
Aún en la actualidad, Kasparov no admite que el encuentro se jugada deportivamente, como se puede observar en su post el mismo día del 20º aniversario en Facebook, aunque es cierto que sí que admite que las máquinas son en la actualidad, muchísimo mejores que cualquier jugador previo y actual.
Así se vivió, en español, esa noticia en su época:




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